martes, 22 de septiembre de 2015

Con el avance de la tecnología, la civilización humana parce haber explorado y conquistado gran parte de nuestro planeta y no parece que aún existan lugares ocultos a nuestra mirada. Pero la realidad es que continúan habiendo algunas fronteras inexploradas que permanecen en su mayoría intactos e invictos por el hombre.

Uno de estos lugares se encuentra en las altas y lejanas montañas del Himalaya. En este lugar de desolación, de intenso frío, implacables vientos cortantes, y picos dentados existe una montaña prácticamente inexplorada llena de mitos y leyendas conocida como Gangkhar Puensum, situada en Reino de Bután, cerca de la frontera con China. Puede parecer sorprendente que a pesar de que la humanidad ya ha escalado los 20 picos más altos del mundo en 1975, Gangkhar Puensum permanece incluso en los tiempos modernos sin explorar, sin haber sido escalada, y de hecho, se encuentra a una altura de 7.570 metros, siendo así la montaña inescalada más alta del mundo.
 
La inexpugnable cumbre del Gangkhar Puensum

Gangkhar Puensum es considerada un verdadero enigma de nuestros tiempos, ya que ??presenta numerosos desafíos al ser escalada. Cuando la elevación de la montaña se midió por primera vez en 1922, los mapas de la región eran sorprendentemente imprecisos. Durante años, los diferentes mapas mostraban la montaña con distintas alturas e incluso llegó a ser colocada en diferentes ubicaciones. Incluso era extremadamente difícil para las primeras expediciones localizar Gankhar Puensum y mucho menos escalarla.

Además, no podían faltar las disputas sobre en qué país se encuentra la enigmática montaña, con Bután reclamando la totalidad de la misma y China reclamando una zona que corta a través de su mitad norte. Y lo más sorprendente es que hasta 1983, el montañismo ni siquiera estaba permitido debido a que Bután trataba de preservar la condición prístina y la importancia espiritual de sus picos sagrados.

Y es que la mitología local obligaba al cierre de las montañas, ya que siempre se ha creído que eran las guaridas de los diversos espíritus de mitos y leyendas. Cuando Bután finalmente abrió sus puertas al montañismo como actividad comercial para aumentar el turismo, muchos alpinistas fijaron inmediatamente sus ojos en Gangkhar Puensum, la montaña más alta del país, para ganarse así el prestigio de ser los primeros en abrirse camino a su parte superior.
 
Los antiguos espíritus de Gangkhar Puensum

En los años siguientes, cuatro expediciones se prepararían para tratar de llegar a la cumbre de Gangkhar Puensum, un objetivo difícil de alcanzar. Pero ninguna de las expediciones consiguió lograr la hazaña, ya sea por estar mal equipados, por encontrarse con terreno infranqueable o incluso cambios climáticos inesperados, como si la propia montaña no quisiera que fuera escalada.

Es en este punto donde los aldeanos locales siempre han mantenido que los espíritus que habitan en la montaña evitan que ningún escarlador pueda llegar a la meta. Todas estas expediciones regresaron a su casa fracasando en el intento, y la conquista de la cumbre de Gangkhar Puensum era difícil de alcanzar, convirtiéndose en una búsqueda mítica entre los escaladores.

El gobierno de Bután finalmente cedió a la presión de los locales que defendían el dominio de los antiguos espíritus y volvió a cerrar la montaña. En respuesta a la protesta, Bután terminó prohibiendo la escalada de montañas de más de 6.000 metros en 1994, asegurando así que los espíritus se mantuvieran en paz y que la enigmática montaña Gangkhar Puensum continuara siendo inescalada para siempre.

La última gran expedición a la montaña Gangkar Punsum quedó en un intento frustrado. Se produjo en 1998 cuando una (muy bien financiada) expedición japonesa consiguió permiso para escalar la montaña a través de China, sin embargo por problemas políticos con Bután el permiso fue retirado y la expedición no se llevó a cabo.

Al año siguiente el equipo partiendo del Tíbet, consiguió escalar hasta la cima del pico secundario Liankang Kangri de 7.535 metros de altura y conocido como "Gangkhar Puensum Norte". Según las notas del equipo japonés, reportaron que pudieron observar la mística montaña de Gangkar Punsum desde la cima cercana y que gracias al sofisticado equipo que llevaban podrían haber llegado a su cumbre de haberlo intentado.
 
Ovnis en el Gangkhar Puensum

Y en esta sorprendente historia no nos podemos olvidar del tema ovni. Muchos aldeanos locales han informado el avistamiento de una gran cantidad de OVNIs accediendo a la cordillera del Gangkhar Puensum. Ellos creen que seres extraterrestres tienen una base subterránea en lo más alto de la montaña.

Según los testimonios, estos ovnis varían en tamaño, desde “grandes objetos cilíndricos de color plateado opaco” a “pequeños discos rápidos”, avistados sobre todo en la zona norte, a unos 40 kilómetros de la frontera con China. Pero lo más sorprendente son los ovnis vistos por la noche, que “iluminan el cielo con colores rojizos/dorados”.

En un caso, un niño local hizo un dibujo de lo que parecía ser un objeto volador de origen extraterrestre. Él lo vio mientras jugaba con sus amigos. Los niños dijeron que estos vehículos no emitían ningún sonido, que podían despegar verticalmente y que flotaban desafiando la gravedad. Aunque lo que más llamó la atención de los investigadores fue que estos vehículos aprecian y desparecían de repente. Incluso un monje tibetano dijo que toda esta actividad ovni lleva sucediendo desde 1998.

Los ufólogos también afirman que pilotos de vuelos comerciales reportan continuamente extraños objetos voladores cuando se acercan a la montaña. Para los expertos, todas estas evidencias son indicios de que existe base extraterrestre en lo más alto de la montaña Gangkhar Puensum.

¿Esta enigmática montaña ubicada en el extremo más remoto de la tierra está verdaderamente custodiada por espíritus y fantasmas? ¿Existe una base de origen extraterrestre en lo más alto de la montaña?



Sea cual sea el motivo por el que ningún escalador ha sido capaz de llegar a la cumbre, el Gangkhar Puensum es verdaderamente un lugar lleno de misterios. Apariciones fantasmales, luces extrañas, anomalías magnéticas y desapariciones inexplicables son solo algunos de los fenómenos que muchos escaladores han afirmado ver. ¿Qué secretos oculta el pico prohibido? Por el momento, parece que nadie será capaz de descubrir la verdad, y este gigante seguirá siendo una de las últimas grandes fronteras vírgenes del mundo.



viernes, 28 de agosto de 2015

Amelia pasó buena parte de su infancia con sus abuelos maternos, quienes le proporcionaron un estilo de vida lleno de comodidades. Su abuelo, Alfred Otis, era un prominente juez retirado, quien pensaba que el padre de Amelia, Edwin Earhart, abogado de empresas ferrocarrileras, no estaba en capacidad de proveer a su familia un estilo de vida lo suficientemente holgado.

Durante su infancia, Amelia dio muestras de una personalidad inquieta y audaz, pues se involucraba en actividades propias de los chicos: escalaba árboles, se deslizaba en trineo y disparaba a ratas con un rifle. También tenía como pasatiempo reunir recortes de periódicos de mujeres famosas que sobresalían en actividades tradicionalmente protagonizadas por hombres.

Durante la Primera Guerra Mundial se enroló como voluntaria en labores de enfermería junto a su hermana en la ciudad de Toronto, Canadá, adonde atendió a los pilotos heridos en combate. También aprovechó la ocasión para visitar un campo del Cuerpo Aéreo Real. En sus propias palabras, fue allí donde terminó “picada por el gusanillo de la aviación”.

En 1920 Amelia asistió a un espectáculo aéreo en Long Beach y quedó prendada definitivamente de los aviones. Consiguió que la llevaran a bordo de un biplano en el que voló durante diez minutos sobre Los Ángeles. Sus palabras acerca de esta experiencia fueron: «Tan pronto como despegamos yo sabía que tendría que volar de ahora en adelante».

Sus primeras clases de aviación las obtuvo de la instructora Anita Neta Snook, otra piloto pionera. Durante esa época logró adquirir un prototipo del aeroplano Kinner al que llamó «el Canario», en el que sufrió algún que otro accidente. Ya en octubre de 1922 consiguió su primer récord de altitud al volar a 14.000 pies (4.267 metros) de altura. Para 1923 obtuvo la licencia de piloto de la Federación Aeronáutica Internacional, siendo la décimo sexta mujer en recibirla.

En abril de 1928, Amelia recibió una llamada que cambiaría su vida: el capitán H.H. Railey le preguntó si quería ser la primera mujer en cruzar el océano Atlántico. La idea de la aventura había sido de Amy Guest, una aristócrata estadounidense que había adquirido un Fokker F. VII.

Se trataba de recorrer, el 17 y 18 de junio de 1928, los 3.200 kilómetros que distan entre Terranova y Gales. Aunque sólo fue de pasajera de Wilmer Stultz, piloto, y Louis Gordon, mecánico, al finalizar la travesía, los periodistas centraron sus entrevistas en ella. Aquella joven, esbelta e intrépida, cautivó a la prensa desde el primer momento.

En 1932 decidió que ya estaba preparada para atravesar el Atlántico ella sola. El viaje se realizaría desde Harbour Grace hasta Newfoundland, en Gran Bretaña. El 20 de mayo aterrizó en Londonderry, en el norte de Irlanda.

Su fama y los reconocimientos recibidos fueron aumentando: el presidente Hoover le condecoró con la medalla dorada especial de la National Geographic Society; recibió las llaves de numerosas ciudades; y el congreso la condecoró con la Distinguished Flying Cross, dada por primera vez a una mujer.

En 1935 comenzó a planificar un viaje alrededor del mundo. De lograrlo, conseguiría alcanzar dos metas: ser la primera mujer en conseguirlo y utilizar una ruta distinta a la habitual en estas travesías. Y es que en los vuelos alrededor del mundo que se habían desarrollado hasta entonces, las etapas eran cortas y se realizaban a través de los cielos del hemisferio norte. Earhart quería intentar circunvolar el globo siguiendo la línea del ecuador. Según ella manifestó, esta travesía era el vuelo más importante que le quedaba por realizar.

Como acompañante escogió a Frederick Noonan, que estaba habituado a sobrevolar el Océano Pacífico. Además, llevó otros dos tripulantes como técnicos. Pero el viaje terminó fracasando: cerca de Pearl Harbor perdieron el control del aeroplano. Uno de los tripulantes atribuyó la responsabilidad del accidente a Amelia.

El fracaso no hizo sino incentivar a Amelia, que decidió cambiar el curso del viaje hacia el este. También decidió que, en la próxima ocasión, sólo la acompañara Noonan. El avión que escogió para su segundo intento fue un bimotor Lockheed Electra.Partió de Los Ángeles hacia Florida el 21 de mayo de 1937. El 1 de junio de 1937, voló desde Miami (Florida) hasta Sudamérica; de allí, a África y, posteriormente, a las Indias Orientales.

En Bandoeng, Amelia enfermó de disentería. Una vez recuperada, partió hacia Australia. Decidió desprenderse de los paracaídas porque consideró que no serían necesarios en lo que restaba del viaje.Cuando llegó a Lae, Nueva Guinea, el 29 de junio, había recorrido 33.000 kilómetros en treinta días. Sólo le quedaba por completar un tercio de la travesía. En Lae contactó con el Herald Tribune, que seguía su gran aventura. En las fotos Amelia aparecía enferma y cansada. Sin embargo, el 2 de julio reanudó su viaje. Al parecer, el avión tenía suficiente combustible, pero el día estaba muy nublado, con lluvias intermitentes.

Mantuvo constante comunicación con el guardacosta estadounidense Itasca. A las 19:30 envió al Itasca su célebre mensaje indicando que el combustible se estaba agotando. A las 20:14 el guardacosta recibió el último mensaje dando su posición. Hacia las 21:30 empezó a asumirse que el avión podía haber caído al mar, en un punto a 4113 kilómetros de la isla Howland, y comenzó una búsqueda contrarreloj.Los expertos consideraron que el avión podía haberse quedado flotando en el mar debido a los tanques se encontraban vacíos. Sin embargo, no había rastro de él.

El presidente Franklin D. Roosevelt autorizó la búsqueda de Amelia con 9 barcos y 66 aviones. Pero todos los esfuerzos fueron inútiles. El 18 de julio se abandonó la operación de rescate porque no existían ya esperanzas de encontrar viva a la tripulación.

El 5 de enero de 1939, Amelia Earhart fue declarada oficialmente muerta en el Tribunal Superior de Los Ángeles, California.Nunca llegó a averiguarse qué sucedió exactamente con el biplano de Amelia, aunque surgieron diferentes teorías que no dejaban de recoger simples especulaciones.

Teoría nº1: naúfragos en Nikumaroro

Según el director ejecutivo de TIGHAR, Richard Gillespie, después de comunicar que apenas tenían combustible, Earhart empezó a buscar la isla Howland. Erróneamente se dirigió hacia el suroeste, supuestamente porque sabía que las islas Fénix, zona de aterrizaje alternativo, se encontraban a unos 560 kilómetros en esa dirección.


En su estudio sobre esta primera teoría, TIGHAR ha sacado a la luz el registro de un accidente de avión anterior a 1939 en Nikumaroro, con dos náufragos, un hombre y una mujer, que encajaban con la descripción de Earhart y Noonan.

TIGHAR ha visitado la isla en múltiples ocasiones para recoger pruebas. En 2003, por ejemplo, el equipo acudió para analizar los restos que un biólogo marino detectó en un arrecife de coral, pero una tormenta se los llevó antes de que llegaran.

«Sin embargo, en nuestras expediciones descubrimos tres artefactos más del mismo tipo que una pieza de avión que hallamos en nuestro primer viaje al lugar en 1989, un artefacto interior que protegía los cables», informó Gillespie a National Geographic News en 2003.

Estas piezas son comunes en los aviones civiles, pero no militares, por lo que es posible que proviniera del Electra.

Sin embargo, según Gillespie, estas piezas se consideran parte de la cabina del avión y no aparecen en los dibujos del Electra. Además, ninguno de los Electra que forman parte de colecciones de diversos museos tienen estas piezas originales.


En 2010 TIGHAR descubrió un hueso en Nikumaroro que podía pertenecer a un dedo humano; sin embargo, investigadores de la Universidad de Oklahoma confirmaron después que no podían determinar si pertenecía a la aviadora.

TIGHAR también está tratando de localizar 13 huesos supuestamente humanos que fueron encontrados en la isla en 1940 pero que desaparecieron tras ser enviados a Fiji.

A principios de año, un informe de TIGHAR reveló que los investigadores habían encontrado en Nikumaroro fragmentos de envases de productos para la piel de esa época, incluyendo un corrector para pecas, que podían haber pertenecido a Earhart. Se espera la publicación de un informe completo para el mes de octubre.

Por último, antes de que se acortara su misión de julio de 2012, TIGHAR estaba analizando la zona alrededor de Nikumaroro para investigar la teoría de que una fotografía tomada por un miembro del servicio colonial británico tres meses después de la desaparición de Earhart habría captado sin querer componentes del tren de aterrizaje del avión.

Teoría nº 2: se estrellaron cerca de su destino


Hace aproximadamente diez años, Nauticos, una empresa de Maryland (Estados Unidos) que realiza búsquedas submarinas, trató de localizar el avión de Earhart donde creen que se estrelló: en el Océano Pacífico, cerca de la isla Howland.

David Jourdan, presidente de Nauticos, afirmó en 2003 que al estudiar factores como las transmisiones de radio y el combustible del Electra, su equipo ha delimitado el área del océano en el que creen que se encuentran los restos del avión.

«Creemos firmemente que se encuentra en la zona en la que estamos buscando», señaló Jourdan. «Por supuesto, no podemos asegurarlo, porque podría estar en el extremo exterior, pero estamos convencidos de que está cerca».


En marzo y abril de 2002, la empresa empleó un sonar de alta tecnología para buscar en un área de 1.630 kilómetros cuadrados cerca de Howland. No encontraron el avión entonces ni en la posterior expedición de 2006.

Teoría nº 3: teoría de la conspiración

Una tercera teoría afirma que Earhart y Noonan, al no poder (o no querer) encontrar la isla Howland, se dirigieron al norte hacia las Islas Marshall (ver mapa), controladas por los japoneses, donde fueron tomados como rehenes, posiblemente como espías norteamericanos.


Algunos creen que finalmente fueron asesinados, y otros que Earhart, y quizá también Noonan, volvieron a Estados Unidos con nombres falsos. Según esta teoría, Earhart se hizo llamar Irene Craigmile, y tras casarse con Guy Bolam, se convirtió en Irene Bolam, que murió en Nueva Jersey en 1982.

«De no poder encontrar Howland, el plan B era cortar toda comunicación y dirigirse a las Islas Marshall, abandonando ahí el avión», defendió en 2003 Rollin C. Reineck, coronel retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que vive en Kailua, Hawai.

Reineck es el autor de un libro, Amelia Earhart Survived (Amelia Earhart sobrevivió), en el que afirma que Earhart abandonó el avión en las Islas Marshall y volvió a Estados Unidos bajo un nombre falso por razones de seguridad.



En su opinión, el gobierno de Estados Unidos lo habría permitido para rescatar a Earhart y al mismo tiempo realizar un reconocimiento antes de la guerra con los japoneses.

«Sin embargo, el plan no salió bien, como ocurre muchas veces», señala Reineck. Earhart comunicó por radio que se dirigía al norte, el mensaje fue interceptado y los japoneses la retuvieron como rehén.

Según Reineck, todo se mantuvo en secreto porque los norteamericanos no habrían  tolerado que el gobierno pusiera en peligro a su querida Earhart.

El ex coronel señala además que unos análisis han concluido que varias fotografías de Irene Bolam, su caligrafía y otras pruebas forenses indican su conexión con Amelia Earhart.

La interpretación de Reineck, sin embargo, no cuenta con muchos apoyos, aunque hasta que no se recuperen sus restos en el Pacífico, el misterio de su desaparición seguirá dando pie a todo tipo de especulaciones.

Como señaló Ronald Reuther, naturalista y admirador de Amelia Earhart, a National Geographic News en 2003, «todavía hay documentos del gobierno de Estados Unidos relacionados con Earhart y su desaparición que se mantienen en secreto. ¿Por qué?».

sábado, 22 de agosto de 2015



La Piedra Negra es una reliquia musulmana, que según la tradición islámica se remonta a los tiempos de Adán y Eva. La investigación histórica afirma que la piedra de la Kaaba Negra estaba marcada como un lugar de culto durante la época pre-islámica pagana. Es la piedra angular del este de la Kaaba, el antiguo edificio de piedra hacia la cual los musulmanes rezan, en el centro de la Gran Mezquita en La Meca, Arabia Saudí.

La piedra es una roca oscura, lisa y pulida por las manos de millones de peregrinos, que se ha dividido en una serie de fragmentos de cemento en un marco de plata en el lado de la Kaaba. A pesar de que ha sido a menudo descrita como un meteorito, esta hipótesis todavía está bajo consideración.  Los peregrinos musulmanes como parte del ritual Tawaf del Hajj tratan, si es posible, besar la Piedra Negra, emulando el beso que los registros de la tradición islámica que ha recibido del profeta Mahoma.

La Piedra Negra se compone de una serie de fragmentos unidos por un marco de plata, que se sujeta con clavos de plata a la Piedra. Algunos de los fragmentos más pequeños han sido cementados entre sí para formar los siete u ocho fragmentos visible hoy en día. La Piedra de las medidas expuestas frente a unos 20 centímetros (7,9 pulgadas) por 16 centímetros (6,3 pulgadas). Su tamaño original esta claro que sus dimensiones registradas han cambiado considerablemente con el tiempo, como la piedra ha sido remodelada.



En el siglo 10, un observador la describió como un codo (poco más de 1,5 pies (0,46 m) de largo). Por el siglo 17, fue registrada como la medición de 1,5 metros (1,4 m) por 1,33 metros (1,22 m). De acuerdo con Ali Bey en el siglo 18, era de 42 pulgadas (110 cm) de alto, y Muhammad Ali se informó como 2,5 pies (0,76 m) de largo por 1.5 pies (0.46 m) de ancho.

La Piedra Negra fue descrita por primera vez en la literatura occidental en los siglos 19 y 20 por los viajeros europeos, en Arabia, quienes visitaron la Kaaba como peregrinos. El suizo Johann Ludwig Burckhardt visitó La Meca en 1814, y proporcionó una descripción detallada en su libro de viajes de 1829 en Arabia:

"Es un óvalo irregular, de unos siete centímetros de diámetro, con una superficie ondulada, compuesta por alrededor de una docena de piedras más pequeñas de diferentes tamaños y formas, unidas con una pequeña cantidad de cemento, y alisada perfectamente, pero parece como si el todo se hubiese roto en pedazos, como por un golpe violento, y de nuevo unidos. Es muy difícil determinar con precisión la calidad de esta piedra que se ha llevado a su superficie actual por los millones de toques y besos que ha recibido. Parece como lava, que contiene varias pequeñas partículas extrañas de un color blanquecino y de una sustancia de color amarillo. Su color es ahora una profundidad de color marrón rojizo se acerca al negro".

Al visitar la Kaaba, en 1853, Sir Richard Francis Burton señaló que:

"El color parece negro y metálico, y el centro de la piedra se hundió cerca de dos pulgadas por debajo del círculo metálico. Ronda de los lados era un cemento de color marrón rojizo, casi al mismo nivel con el metal, y que desciende a la mitad de la piedra. La banda es ahora un arco enorme de oro o de plata dorada".

Ritter von Laurin, el austriaco cónsul general en Egipto, fue capaz de inspeccionar un fragmento de la piedra removida por Muhammad Ali en 1817 e informó de que había un exterior de tono negro y gris plata, interior de grano fino en el que pequeños cubos de un material de color verde botella fueron incorporados. Se dice que hay unas pocas manchas blancas o amarillas en la cara de la piedra, y es oficialmente descrito como blanco, con la excepción de la cara.
 
Hay diversas opiniones en cuanto a lo que el Negro Piedra en realidad es. Los musulmanes dicen que la piedra fue encontrada por Abraham (Ibrahim) y su hijo Ismael (Ismail) cuando fueron en busca de piedras con las que construir la Kaaba. Ellos reconocieron su valor y la convirtió en uno de los pilares del edificio.

Algunos historiadores seculares teorizan de que la piedra de culto sea un meteorito que cayera en la Arabia pre-islámica. No hay forma de probar esta hipótesis sin retirar y examinar la piedra, que no sería permitido por sus guardianes.

No hay ninguna indicación de dónde se originó esta piedra, pero ya que es anterior a la revelación del Sagrado Corán y la profecía de Mahoma, que incluso le dio un beso, se debe partir de la época de Abraham desde el Hajj tradiciones que tienen su origen en el patriarca del monoteísmo.
  
La kaaba

La Kaaba - Kaaba - es el centro canónico del mundo islámico y todos los actos piadosos, sobre todo la oración, se dirigen hacia ella. Una vez al año se acoge a la mayor convención de los creyentes religiosos.
Algunos musulmanes están más dispuestos a creer que la piedra en sí tiene algunos poderes sobrenaturales. Ellos creen que esta piedra cayó del cielo durante la época de Adán y Eva, y que tiene el poder para limpiar los fieles de sus pecados mediante la absorción de ellos en sí mismo. Dicen que la piedra Negra fue una vez un puro y deslumbrante blanco y se ha convertido en negra por los pecados que ha absorbido en los últimos años.

El hecho de que la Kaaba fue reconstruido por Abraham es un hecho histórico. Dado que la piedra ha estado allí desde entonces, es lógico pensar que Abraham puso la piedra de la Kaaba. La Piedra Negra es, de hecho, la piedra angular de la Kaaba, y está ahí como un emblema de la descendencia de Abraham, que fue rechazada por los israelitas y se convirtió en la piedra angular del Reino de Dios.

Mientras que David se refiere a ella como la piedra que desecharon los edificadores, Jesús habló de ella con más claridad en la parábola de los labradores, diciendo a los israelitas que la viña, que en la parábola representa al Reino de Dios, se les quita y dado a otros labradores.

Tocar o besar la piedra tiene un profundo impacto en los fieles, ya que se supone que debe contar en su favor el día del juicio. El gran viajero musulmán, Ibn Yubair (1145-1217) describe la emoción que sentía al tocar la piedra,  "cuando uno la besa, tiene una suavidad y frescura que hace qie la boca sabore delicias, tanto es así, que el que pone su los labios de ella no desea retirarlos".

Los investigadores han observado que la Kaaba está exactamente alineada con dos fenómenos celestes - los ciclos de la luna y el aumento de Canopus, la estrella más brillante después de Sirio


miércoles, 19 de agosto de 2015

Los Papeles de Beale

Conocido popularmente como El cifrado de Beale (Beale ciphers) o los Papeles de Beale, se trata de un conjunto de tres textos cifrados cuya solución supuestamente indicarían la localización de un gran tesoro enterrado en el condado de Bedford, Virginia, compuesto de oro, plata y joyas. De los tres textos, se ha conseguido descifrar el segundo de ellos que da información sobre el contenido del tesoro; el primero sobre su ubicación y el tercero, los nombres de los propietarios y sus familias.

La historia comienza a principios del Siglo XIX cuando un grupo de 30 aventureros liderados por Thomas J. Beale procedentes de Virginia, que se dedicaban a la caza de búfalos, se toparon con una rica mina llena de oro y plata. Situada la mina probablemente al norte de Santa Fe, en el Estado de Colorado, el grupo de hombres se dedicaron durante 18 meses a excavar la mina para extraer todo el oro, plata y metales preciosos que pudieron. Beale fue el encargado de transportar todo el tesoro de vuelta a Virginia donde debía enterrarlo en un lugar seguro, cerca de Montvale, en el mismo condado de Bedford. Tras hacerlo, escribió tres mensajes encriptados: el primero con la ubicación del tesoro; el segundo con una descripción de su contenido; y el tercero con los nombres de los propietarios y sus familias.

Beale colocó los tres textos cifrados en una caja de hierro que entregó a una persona de confianza, el posadero Robert Morris de la ciudad de Lynchburg, indicándole que no debía abrir la caja a menos que él o uno de sus hombres no regresara de su viaje en los siguientes diez años. Pocos meses después, Morris recibió una carta de Beale procedente de St. Louis prometiéndole que un amigo le enviaría la clave de los criptogramas, sin embargo nunca llegó.

De Beale y de sus hombres nunca se volvió a saber y 23 años después, en 1845, finalmente Morris abrió la caja. El posadero se encontró con varias páginas de texto cifrado separados como Papeles (Papers) 1, 2 y 3. Nunca consiguió descifrar su contenido y antes de morir entregó la caja con los papeles a un amigo.

Declaracion de Independencia
Este hombre sin embargo tuvo más suerte, aunque su nombre es desconocido ya que no hay registros de él, se dedicó durante 20 años a intentar descifrar los criptogramas de "Los Papeles de Beale" y consiguió finalmente resolver el segundo de ellos, el que daba información sobre el contenido del tesoro enterrado. Para descifrarlo usó como clave una copia de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, sustituyendo los números por la primera letra de la palabra que aparece en el histórico documento. El mensaje es el siguiente:

He depositado en el condado de Bedford, a unas cuatro millas de Buford's, en una excavación, seis pies por debajo de la superficie de la tierra, los siguientes artículos, que pertenecen conjuntamente a las partes cuyos nombres figuran en el número tres, adjunto:

El primer depósito consistió en mil catorce libras de oro, y tres mil ochocientas doce libras de plata, depositada en noviembre de 1819. El segundo se hizo en diciembre de 1821, y consistió en mil novecientas siete libras de oro, y mil doscientos ochenta y ocho de plata; también joyas, obtenidos en St. Louis, a cambio de plata para el transporte, y un valor de trece mil dólares.
panfleto titulado "The Beale Papers"

Lo anterior se embaló con seguridad en ollas de hierro, con tapas de hierro. La excavación está cubierta de piedras. El Papel número uno describe la localización exacta de la cámara, de modo que no debe de haber ninguna dificultad en encontrarlo.

Este hombre sin embargo no consiguió resolver los otros dos textos cifrados y finalmente hizo públicos los criptogramas y las cartas. Fueron publicadas en un panfleto titulado "The Beale Papers" por James B. Ward en 1885 que puso a la venta por un precio de 50 centavos. Desde su publicación, se han realizado numerosos intentos por descifrar los textos restantes y por encontrar el tesoro cuyo valor actual se estima en más de 63 millones de dólares. Todos ellos han fracasado.

Como es lógico, hay discrepancias sobre si los textos cifrados son reales o un bulo (Hoax). Los más escépticos señalan que hay varias incongruencias y datos extraños que hacen sospechar sobre la autenticidad de estos documentos: es sospechoso que Beale usara tres textos cifrados con al menos dos claves criptográficas distintas, especialmente cuando uno de ellos se refiere a los legítimos poseedores del tesoro, además, el tercer texto sería demasiado corto para enumerar a los familiares de los 30 aventureros; se señala también que la forma de escritura y los signos de puntuación que utiliza son muy parecidas entre el autor del folleto y los supuestos papeles originales de Bale. Que haya sido descifrado el segundo texto pero no los otros es considerado como algo hecho de forma deliberada para fomentar el interés por el tesoro y por la venta del folleto original, cuyo precio en la época era bastante elevado.

En todo caso, durante décadas, numerosos criptógrafos han intentado romper los textos cifrados restantes sin éxito. A finales de 1960 se utilizaron ordenadores para analizar los sistemas de cifrado sin conseguir descodificarlo y se han probado como claves del cifrado otros conocidos libros y documentos como la Biblia, la Carta Magna o la constitución de Estados Unidos. Los expertos criptoanalistas que lo han intentado y le siguen dando veracidad creen que es posible que Beale utilizase un documento escrito por el mismo como clave del cifrado y que encontrar esta "llave" puede ser cuestión de puro azar.

Sea como fuere, las dudas sobre la veracidad del Tesoro enterrado no han sido suficientes para disuadir a los cazadores de tesoros. Durante más de 100 años se han producido numerosas excavaciones y expediciones en el Condado de Bedford en busca del supuesto tesoro enterrado. En algunos casos se han producido incluso detenciones por excavaciones no autorizadas e intromisiones en propiedades ajenas, algunas de ellas protagonizadas por grupos numerosos como la que se produjo en 1990 con un grupo de hombres procedentes de Pennsylvania.

Tanto para criptógrafos como buscadores de tesoros, los Papeles de Beale y el supuesto tesoro que esconden siguen siendo un misterio.


lunes, 17 de agosto de 2015

Nada en aquella fría noche de invierno de un 6 de febrero de 1995 en la desértica estación de trenes abulense, hacía presagiar que el entonces guarda jurado M.A.P. de veinticinco años, fuese a tener un encuentro cara a cara con lo desconocido.

En la reducida caseta metálica anexa a las vías del tren el joven vigilante consumía el tiempo viendo la televisión. Los ladridos de su compañera, una perra mastín llamada Yeni le llamaron la atención ya que éstos iban acompañados de potentes arañazos en la puerta, pidiendo entrar desesperadamente. Al abrir la puerta, la temerosa perra se metió velozmente en el fondo más alejado de la caseta.

El guarda decidió salir al exterior para ver qué era lo que había asustado al animal de esa manera. Lo primero que notó fue un excesivo silencio, pero lo peor estaba por llegar, pues al girar la cabeza hacía un camión allí aparcado, observó cómo la comida de la perra levitaba en el aire fuera del comedero.

Al volver a girar la cabeza hacia la derecha, observó como a unos cinco metros de distancia la figura de una mujer joven vestida de blanco flotando en el aire, como a medio metro del suelo. Llevaba una túnica que le cubría todo el cuerpo y una especie de pañuelo o velo sobre la cabeza pero sin llegar a taparle la cara. Según el guarda relató: “Era una chica guapa, joven, quizá de unos 20 años. Creo que no me miró”.

Al parecer la joven llevaba una especie de vara de madera entre las manos y con ella dibujó algo en el suelo. El guarda quiso gritar pero la voz no le salía por lo que presa del pánico corrió hacia el bar de la estación que permanecía abierto hasta altas horas de la noche.

Casi sin aliento el guarda entró en el bar de la estación donde la dueña Soledad Álvarez González había terminado ya de cenar y descansaba viendo la televisión sentada en una mesa. Soledad adviritió la lividez del rostro del joven guarda a quien le sirvió una tila. Tembloroso el guarda le preguntó a Soledad que quien se había muerto en el pueblo a lo que la dueña del bar respondió que nadie. Además de Soledad, en el bar se encontraban en ese momento el marido e hijo de ésta, que atónitos ante el comportamiento del guarda, se ofrecieron a ir al lugar en donde había visto a la joven.


Cuando llegaron a las proximidades de la caseta, no vieron nada ni a nadie excepto un dibujo trazado en el suelo. Eran dos círculos concéntricos de casi un metro de diámetro y una especie de Estrella de David situada en el centro con algunos símbolos en su interior y alrededor. Según los testigos, el suelo estaba demasiado duro debido a la helada que había caído y era harto difícil dibujar en el duro suelo. Tras llamar a la Guardia Civil, ésta levantó acta del suceso.

La cañada
A partir de aquella noche, el guarda jurado se negó a seguir vigilando aquella zona y jamás volvió al lugar de los sucesos.

Según su propio testimonio: “Tenía un miedo constante, yo no podía salir a la calle solo, me daba miedo incluso quedarme en casa solo. Pensaba que en cualquier momento, en un rincón de mi hogar se me aparecería aquella mujer de blanco flotando en el aire”.

La noche siguiente a lo ocurrido, el sustituto del guarda que vio la aparición, ocupaba su puesto dentro de la misma caseta en la madrugada cuando escuchó un ruido semejante a pasos sobre el techo de la caseta. Al salir corriendo de ésta se giró para mirar el techo y allí no había absolutamente nada ni nadie. Tal como hiciera su compañero la noche anterior, corrió hacia el bar de la estación y relató a Soledad lo sucedido.

Más tarde se supo que el mismo día que el guarda jurado vio a la joven levitando, sobre las cinco de la tarde habían enterrado en el pueblo próximo de San Bartolomé de Pinares a una joven llamada Soledad de 24 años a causa del cáncer. Era guapa, morena y coincidía con la descripción hecha por el guarda.

La dueña del bar de la estación confirmó que la joven estaba en tratamiento en Madrid y bajaba del tren en la Estación de la Cañada, para luego coger el coche hacia su pueblo. Un cabrero de la zona aseguraría más tarde haber visto una aparición similar. Mucho se especuló acerca de los extraños símbolos dibujados en el suelo. El padre Pelegrín dominico del monasterio de Santo Tomás de Ávila, achacaba al que las hizo un conocimiento de la lengua hebrea con un mensaje inteligente y cargado de sugerencias sobre Satán y Belcebú.


Algunos consideraron aquellos dibujos como un aviso de alguna catástrofe, tiempo después se supo que estuvo a punto de ocurrir un grave accidente con una de las grúas que trabajaba sobre las vías y un cable de alta tensión, sin embargo, milagrosamente no ocurrió nada. Otros, vecinos de La Cañada y pueblos aledaños interpretaron la aparición de la joven de blanco como la profecía del regreso prometido de la Virgen de Barbellido al cabo de 100 años. O la Virgen de la Antigua, de la misma localidad, en Herradón de Pinares.

Pero realmente ¿Quién era aquella mujer de blanco? ¿ Qué quería decir con aquel dibujo lleno de extraños símbolos en aquella fría noche de febrero de 1995?

miércoles, 12 de agosto de 2015

El caso Ferrerias

7 de marzo de 1996. José Manuel Castro, un ganadero de 38 años, observó una luz en el cielo muy brillante y decidió ir a casa de su hermano para avisarle. El testigo afirma que el hermano no le hizo caso, es entonces cuando el protagonista de nuestra historia decide volver al lugar del avistamiento. Al cabo de un rato decide hacer señales con su linterna de petaca mientras gritaba excitado que bajasen.

El objeto empezó a acercarse al testigo hasta situarse a unos 50 metros de su posición. El pánico se apodero de José Manuel que decidió protegerse en su casa y observar el fenómeno desde la ventana. Vio, siempre según sus palabras, sobre su finca un objeto ovoide, luminoso y a la vez transparente en cuyo interior había cinco seres muy altos y de aspecto humano, los cuales estaban tumbados en una «especie de lavadoras». El objeto no identificado emitía un suave zumbido y su interior giraba muy despacio.

De repente, surgió del objeto una luz formada por potentes destellos de colores, a modo de rampa, de la que descendieron tres pequeños seres que comenzaron a moverse por el terreno, al unísono, dando saltos. Con las primeras luces del día José Manuel inspeccionó su finca y comprobó que el terreno estaba plagado de unas huellas enormes. Éstas se hundían en la tierra a  unos 15 centímetros y tenían dos palmos de largo. En su parte superior destacaban una especie de dedos que se agarraban al terreno en forma de espiral, y en la inferior lo que asemejaba a la marca de un punzón. En algunos, las zancadas eran de casi metro y medio.

La vecina Sara Jul, cuya casa está muy cerca de la casa del testigo, asegura que no vio nada. Solo se percató del hecho de que la noche estaba más clara de lo habitual. A la hora del fenómeno, su televisor dejó de funcionar y decidió acostarse. Al oír los gritos de José Manuel se asomó por la ventana para ver si pasaba una “noche mala” o una noche demasiado “alegre”. Lo cual no refleja nada a favor del testigo, más bien todo lo contrario. Doña Sara vio a José Manuel haciendo señales con la linterna y gritando “¡Baixade, baixade!” (¡bajar, bajar!”. Al ver que no pasaba nada serio, se fue a dormir.

Según los testigos, estos son los hechos que ocurrieron en Ferrerias.

A parte de esto, existen otros testimonios afirmando que, durante la misma noche en la base militar situada en el monte Campelo (Sobrado, Lugo), saltaron todas las alarmas por el avistamiento de cuatro enormes bolas luminosas presenciadas por los soldados de la base, las cuales se movían erráticamente alrededor de una antena de comunicaciones de gran envergadura. Según dichos testimonios, las esferas de luz permanecieron un cuarto de hora sobre la antena, hasta que se unieron en un sólo objeto, que voló hacia la localidad coruñesa de As Pontes de García Rodríguez.

18 AÑOS DESPUES: TESTIMONIOS E INFORMES.


El 4 de octubre de 2014, una de los testigos de los hechos de aquel lejano 7 de marzo de 1996. la mujer del hermano del testigo, declaro que, aquella noche desde su balcón, no vio nada extraño en el cielo, salvo una estrella un poco más grande que el resto y a José Manuel haciendo señales con su linterna. Lo que recuerda también a un testimonio de la propietaria de una cantina situada a pocos metros de la casa de José Manuel, María Fe Pena, que pudo observar lo que ella describió como “dos lunas, una cerca de la otra”.

Es necesario aclarar que la casa del testigo está a unos 600 metros aproximadamente de la casa de su hermano Cesario. A parte de esto, y según datos recalados in situ, la testigo asegura que en la noche señalada sí que despertó a su marido para que fuera a ver qué le pasaba a su hermano, contradiciendo la declaración inicial de su marido de no haber ido. Y que cuando Cesario volvió a casa, comentó a su mujer que no pasaba nada serio y decidieron irse a dormir.

Después de 18 años es difícil averiguar los verdaderos hechos ocurridos aquella noche. Cabe la pregunta de si los testigos se acuerdan de los hechos acontecidos acaecidos hace tantos años.

En varias publicaciones sobre Ferrerias se menciona un informe redactado en el Cuartel de la Guardia Civil de Friol el 24 de marzo de 1996, y destinado a la 612ª Comandancia de Lugo donde se detallan varios avistamientos OVNI en la comarca gallega, y especialmente el avistamiento de Ferrerias del 7 de marzo de 1996. En cualquier desplazamiento de la Guardia Civil es obligatorio elaborar un informe. Los oficiales que acudieron al lugar de los hechos solo inspeccionaron el terreno con supuestas huellas y constataron el testimonio de José Manuel Castro. La conclusión es que el informe de Guardia Civil no puede ser concluyente en una investigación de este tipo porque solo hace constar los hechos según los testigos. Ni los investiga, ni los confirma.
 
¿QUÉ PASO EN LA BASE MILITAR DEL MONTE CAMPELO?

Indagando sólo un poco sobre el tema, te puedes topar con el testimonio de un ex militar cuyo nombre no se puede revelar, que trabajaba como mando en el ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA ESPAÑOL durante aquellos tiempos. El mando operativo tiene varias sedes y una de las principales está en Madrid. Desde allí, se controlan las alas 75 y 112 que a su vez llevan el control de los cazas F18, los cuales son parte de los interceptores. Este señor no recuerda que se realizase un scramble de esa magnitud en marzo de 1996 al noroeste de la península ya que, para la estructura del mando operativo, con más de dos cazas, máxime con cinco, habría sido considerado una alerta de invasión en nuestro país.

LOS HUMANOIDES Y SUS HUELLAS.

 
José Manuel Castro describe la impresionante salida de la nave de tres seres que se movían con pequeños saltos. El terreno de la finca del testigo estaba repleto de pisadas de dichos seres. Actualmente las huellas de escayola que realizaron los investigadores están perdidas, lo que impide el acceso a ellas para poder llegar a una posible conclusión razonable. Por suerte lo que si se conserva son las fotos de las mismas.

Es evidente que su huella es más grande que la de una vaca y su semejanza es indudable. Por supuesto, esta observación parece válida solo en el caso de que la foto pertenezca a la auténtica huella de Ferrerias.

Aunque también cabe la posibilidad de que las huellas fueran de las vacas del hermano del testigo, las cuales pastaban en su finca todos los días. Al ser muchas las pisadas de estos animales allí, algunas pudieron juntarse entre sí y crear una huella más grande y extraña. Todo es posible. Varias fuentes afirman que la tierra de la finca estaba llena de socavones, hecho que poco ayuda en una investigación de aterrizaje de un objeto volante no identificado con descenso de seres.

ULTIMAS REFLEXIONES

 
Existen testimonios inciertos y contradictorios, artículos supuestamente equívocos (o no), las huellas desconocidas y desaparecidas de los seres o animales, los informes de Guardia Civil que no concluyen la investigación… En el caso de Ferrerias existe solo un testigo que presenció el fenómeno donde el OVNI era tan grande como una casa y, sin embargo, nadie más lo vio aunque la supuesta luz emitida por el mismo, hacía que pareciera de día.

Algunos vecinos de la comarca que vieron esferas de luces en el cielo, opinan que se trataba de luces procedentes de focos de una discoteca de Lugo. Una opinión bastante razonable sobre todo si contamos con que en el territorio comprendido entre Friol/Ferrerias/Guntín abundan los campos y los bosques. En una noche oscura, las luces con su movimiento en semicírculo o errático, proyectadas por los focos de una discoteca se asemejan mucho a los objetos voladores no identificados.

Al final, solo nos queda reflexionar y quedarse cada uno con su opinión. Y mientras tanto, yo seguiré haciéndome la pregunta: ¿Qué pasó realmente en Ferrerias?