martes, 20 de junio de 2017

Candace Tiara Elmore nació el 19 de noviembre de 1989 en Lincolnton, Carolina del Norte, Estados Unidos. A la edad de 5 años debido a problemas en el matrimonio de sus padres, ella y sus hermanos fueron separados. Sin embargo Candace sería adoptada en 1996 por Jeane Elizabeth Newmaker una enfermera  soltera, desde entonces su nombre sería Candace Elizabeth Newmaker.

Lamentablemente la menor ya se encontraba afectada por el maltrato y agresión al que se había visto sometida desde pequeña por las peleas entre sus padres, razón por la que su comportamiento iba de mal en peor. Tenía constantes episodios de ira y gustaba de jugar con cerillas, incluso Jeane comenzó a quejarse del disfrute de la infante al torturar animales.

Al intentar buscar una solución para el problema, Jeane optó por someter a su hija adoptiva a un tratamiento conocido como terapia de renacimiento el cual tristemente no soportó. De acuerdo con los argumentos detrás de esta pseudoterapia, para que este proceso de apego tardío tenga éxito, el niño debe  primero ser sometido a la "confrontación" y la "restricción" físicas con el fin de liberar la ira por abandono supuestamente reprimida.

El proceso se repite durante el tiempo que sea necesario, horas, días, incluso semanas, hasta que el niño esta agotado física y emocionalmente y reducido a un estado "infantil". Entonces los padres acunan, mecen, y dan biberón al niño, implementando un "reapego". Esto sería como tomar un pato de plena madurez e intentar reducirlo de nuevo a su etapa de patito a través de limitaciones físicas y emocionales, y luego ver si vuelve a tener el apego por su madre. Ese es el argumento que querían hacer pasar como "teoría".


Jeane y Candace viajaron a Evergreen Colorado para llevar a cabo la terapia que duraría 2 semanas con el psicólogo Connell Watkins. El tratamiento se basaba en envolver a la infanta en unas sabanas inmovilizando completamente su cuerpo y sólo dejando un pequeño espacio entre sus orificios nasales para poder respirar. Esto emulaba el momento en que el bebé se encuentra en el vientre de la madre.

La intención del proceso era hacer un tipo de reinicio en el cerebro de la niña para que ésta abandonara sus pensamientos de odio y fueran sustituidos  por el cariño que formaría con el tiempo junto con Jeane.

El 8 de abril del 2000 la niña fue sometida al tratamiento donde 3 personas además de Connell fueron participes en el terrible acto. Después de paralizar completamente a Candace, los 4 individuos comenzaron a someter presión contra su frágil cuerpo a través de unas almohadas la cuales le impedían el respirar de manera normal (un peso combinado de casi 317 kg) para que pudiera "renacer". Se realizo una grabacion de todo el proceso para dar fe del "buen funcionamiento" de la terapia.

El estremecedor material actualmente es difícil de encontrar en internet, sin embargo existe una transcripción de los diálogos grabados en aquella sesión que narra perfectamente el horror que vivió la indefensa victima.
 
Ponder le dijo a Candace que era "una pequeña bebe" dentro del útero, ordenándole "salir de cabeza" y "empujar con los pies."

En respuesta, Candace gritó, "¡No puedo respirar, no puedo hacerlo! Alguien está encima de mí. ¡Quiero morir ahora! ¡Por favor! ¡Aire!"

De acuerdo con la pseudoteoría del tratamiento de apego, la reacción de Candace era un signo de su resistencia emocional; que necesitaba más confrontación para alcanzar la rabia necesaria para "romper y atravesar" la pared y lograr la curación emocional. Poniendo en práctica este idiota argumento, Ponder amonestó a la niña: "Vas a morir". Candace rogó: "Por favor, por favor, no puedo respirar." Ponder dio instrucciones a los otros para que pusieran más "presión en la parte superior," bajo la premisa de que los niños con trastorno de apego exageran su angustia.
 
Jeane Elizabeth Newmaker
Candace vomitó, y luego exclamó "Tengo que hacer caca." Su madre dijo: "Yo sé que es difícil, pero te estoy esperando."

Después de cuarenta minutos de esta tortura Candace se quedó en silencio. Ponder reprochó gritando "¡Derrotista, derrotista!" Alguien bromeó acerca de realizar una cesárea. Después de treinta minutos más de silencio, Watkins comentó con sarcasmo: "Echemos un vistazo a esta imbécil y veamos lo que está pasando, ¿hay una niña en alguna parte? Allí estás, acostada en tu propio vómito... ¿Estás cansada?" Candace Newmaker no estaba cansada; su silencio se debía a que ya estaba muerta.

Un año después de la muerte de Candace, Wattkins y Ponder fueron juzgados y condenados por abuso infantil que resultó en la imprudente muerte de Candace, ambos con una condena de 16 años. La madre adoptiva de Candace, Jeane Newmaker, se declaró culpable de negligencia y fue condenada a cuatro años de sentencia suspendida, después de esto los cargos se borraron de su expediente. Brita y Jack "los padres adoptivos terapéuticos" de Candace, fueron condenados por abuso de menores por negligencia criminal y recibieron diez años, con libertad condicional y 1000 horas de servicio comunitario, gracias a un acuerdo con el fiscal.Wattkins Salió de prisión en 2008, bajo "supervisión intensa", teniendo prohibido todo contacto con niños  y trabajo terapéutico, sólo cumplió siete años de su sentencia inicial de 16.

Este caso inspiró la ley Candace en los estados de Carolina del Norte y Colorado, que prohíbe las representaciones peligrosas de los renacimientos. Asi como relatos ficticios de por lo menos tres dramas de televisión. Un episodio de CSI: Investigación de la Escena del Crimen ("Overload,Sobrecarga"  temporada 2, episodio 3) habla de un adolescente muriendo mientras "renace" para su madre. Otros dos relatos eran misterios de asesinato en La ley & el orden: Unidad de Víctimas Especiales, episodio  "Jaula" y en La ley & el orden episodio "Nacido de nuevo".


martes, 13 de junio de 2017

Se podría considerar a Nasereddin Sah como a un sátrapa ilustrado, dado que se distinguió durante su reinado por permitir la entrada en Persia de influencias occidentales. Contuvo el poder del clero, lanzó el primer periódico del país, introdujo los servicios de telégrafo y correo moderno, hizo construir carreteras y hasta estableció un programa de envío de becarios a formarse a Europa.

Fue además el primer monarca persa de la época moderna que visitó Europa. Lo hizo en diferentes ocasiones: en 1873, 1878 y 1889. Durante estos viaje, se mostró su asombrado por los avances tecnológicos e industriales. Fascinado con las máquinas fotográficas, fue el primer iraní en ser fotografiado y él mismo instaló y patrocinó la fotografía en su país.

Hasta tal punto llego su devoción por esta moderna técnica que, rompiendo tabú, religión  y tradiciones se atrevió a fotografiar a su centenar de esposas. Aquellas instantáneas, siglo y medio después, nos muestran que, en realidad, las Mil y una Noches, se parecían más de lo que uno podría imaginarse a El Señor de los Anillos.

El rey(izquierda) y el fotogrado (Derecha)
Nasereddin contrató al franco-armenio Antoin Sevruguin, para que fuese el fotógrafo de la corte. Este abriría su taller en la capital de Persia, Teherán en la década de 1870-80. Allí comenzó a tomar instantáneas de Nasereddin, sus primos y sirvientes, al tiempo que enseñaba al monarca el arte de la fotografía.

Un buen día, a pesar de que el chiismo prohibía expresamente la reproducción de rostros humanos, el rey (que para eso llevaba la corona y hacía lo que le da la gana) se dirigió con su cámara hacia las mitológicas estancias del serrallo, donde cualquiera esperaría sin duda el ser deslumbrado por la belleza de las legendarias odaliscas, mujeres cuya única función era dar placer a su señor.

Las mujeres del harém
Placer e hijos, claro. Nos imaginamos que no tuvo que dar muchas explicaciones a sus esposas. Las mandó posar y empezó a tomarles fotografías que, siglo y medio después, nos muestran que, en realidad, las Mil y una Noches, no deja de ser un cuento.

Las mujeres del harém

Las esposas del monarca posan relajadas pero seductoras. El sirviente seguramente ha sido emasculado para mayor tranquilidad del macho alfa regio.

De hecho, el chico podía ser sodomizado a voluntad por el ocupante del trono. Según la Wikipedia, los castrados no eran considerados hombres ni mujeres, con lo al mantener relaciones íntimas con ellos no se cometía delito de homosexualidad.

Parece ser que Nasereddin Sah, en su tour por Europa de finales del siglo XIX, quedó prendado de las bailarinas rusas y sus vestimentas, por lo que impuso las ligeras faldas de las danzarinas eslavas a las féminas de su harén.

No es que el rey tuviese fijación por meter en su cama a mujeres cejijuntas. Según, el blog de Anton Castro, la uniceja era un signo de belleza en el Irán de la época. Faldas abullonadas y velo, pero que la ropa mostrase un poquito. El ombligo, por ejemplo.

Como decíamos, los cánones de belleza occidentales que dominan nuestro presente no tienen nada que ver con los que primaban aquel entonces en la corte de Teherán. Ni el exceso de peso ni el vello pantojil eran un problema. Todo lo contrario.

Parece ser que el bigotito estaba de moda entre todos (y todas) las habitantes de palacio. Las mujeres debían saber entretener al rey, no solo en la cama. Tocar un instrumento o saber recitar era muy apreciado.

Las mujeres que habitaban el harén disfrutaban alguna vez de un picnic a la luz del sol. En esta foto (a pesar de que no debía ser nada agradable pasarse el día tocando el citar mientras esperas que el monarca decida impregnarte) se las ve la mar de relajadas. Claro. No conocían otra vida, y probablemente en aquella época se consideraban unas privilegiadas.








La favorita del sátrapa, Anis-Al Doleh
Nasereddin Sah (1831-1896) Murió durante una peregrinación religiosa, asesinado de un disparo. Se dice que poco antes de expirar, dijo “Si sobrevivo, reinaré de otro modo”.

martes, 6 de junio de 2017

El reino de Madrid

El hecho en sí probablemente no pasaría de ser una mera curiosidad si no fuera porque forma parte de una de las historias más fascinantes de la Baja Edad Media, que además sirvió para certificar que las Cruzadas, entendidas como el intento de reconquistar Jerusalén y los territorios adyacentes, eran un sueño en el que Europa ya no estaba interesada.

Pero comencemos por el principio. O por un final, para ser exactos el final del reino de la Pequeña Armenia o Nueva Armenia, fundado por refugiados armenios en el Golfo de Anatolia, a caballo entre el sur de la actual Turquía y el norte de la actual Siria (o lo que queda de ella). Primero principado independiente de Bizancio, después reino de pleno derecho gracias al rey Enrique II de Jerusalén, este pequeño estado sobrevivió como pudo durante los siglos siguientes mientras los reinos latinos de Oriente desaparecían uno a uno.

Pero también a la Pequeña Armenia le llegó el turno de la extinción. En el año 1375 los mamelucos egipcios acaban con ese último reducto cristiano, aprovechándose en gran medida de las rencillas internas que lo habían vuelto casi ingobernable. A su rey, León V, los conquistadores le prometen un salvoconducto que es solamente un cebo con el que lograr la rendición del último de sus castillos. Poco después León V es aprisionado y enviado a El Cairo, donde viviría los años siguientes convertido en un símbolo viviente del triunfo del sultán.

León V, perteneciente a una de las familias más conocidas de la Edad Media. Hablamos del linaje francés de los Lusiñán, que presumía de descender del hada Melusina, mitad mujer y mitad serpiente, que habría construido para su marido el fabuloso castillo de Lusiñán, uno de los que custodiaban la rama francesa del Camino de Santiago.

Guido de Lusiñán
 Entre los miembros más ilustres de la familia se encontraba Guido de Lusiñán, que fue primero rey consorte de Jerusalén y después rey de Chipre. A partir de entonces los Lusiñán fueron reyes de Chipre y, desde mediados del siglo XIV, también reyes de Armenia. Pero la existencia de los Lusiñán que reinaron en Armenia fue extremadamente tormentosa, repleta de conspiraciones palaciegas que amenazaban su posición y su vida. León V tuvo que pelear duramente para reclamar el trono que le correspondía por derecho de nacimiento pero su lucha acabó siendo en balde; apenas un año después de conseguir la corona desapareció el reino que se la había concedido.

La vida de León de Armenia transcurría en una triste indiferencia en El Cairo, interrumpida ocasionalmente por la visita de algún peregrino a Tierra Santa, cuando tuvo lugar el encuentro que cambiaría por completo su vida; dos frailes franciscanos le visitan y enseguida ese breve encuentro se convierte en algo más.

Juan Dardel
Los frailes se quedan junto a León V y uno de ellos, Juan Dardel, se convierte primero en el secretario y confesor de León V y después en su embajador. ¿Su propósito? Viajar a Europa y convencer a uno de sus reyes para que pague el rescate que piden los mamelucos a cambio de liberar a León de Armenia.

Los frailes parten de El Cairo a finales de 1379, atravesando el Mediterráneo hasta Barcelona, donde son bien acogidos por Pedro IV de Aragón pero sin obtener del mismo nada más que promesas. En Castilla, sin embargo, el resultado de sus ruegos es muy distinto. A pesar de los múltiples problemas que acosan a Juan I de Trastámara (el Cisma de Occidente, la rebelión de su hermanastro Alfonso Enríquez, el conflicto con Portugal…), el monarca escucha a Dardel y acepta socorrer al que quizás consideró un compañero en la adversidad. Gracias a su ayuda los frailes pueden regresar a Egipto con regalos y cartas de súplica para el sultán, que acepta devolver la libertad a León V.

A mediados de 1382, DArdel regreso a El Cairo con tropas aragonesas y castellanas con intención de liberar al rey armenio. No fue necesaria ninguna batalla, pues los mamelucos aceptaron como rescate una buena suma de dinero y regalos, entre ellos varios halcones que hicieron las delicias del sultán. Una vez liberado León se dispuso a visitar las cortes Pedro IV de Aragón y a Juan I de Castilla para agradecérselo personalmente.

A final de año llegó a Venecia y de allí se trasladó a Aviñón a visitar al papa Clemente VII. En aquel momento la Iglesia católica se encontraba dividida en dos: había un papa en Roma y otro en Aviñón. León solo visitó al segundo, que era al que los reyes de Castilla y Aragón habían jurado fidelidad. Luego León visitó Barcelona y Tarragona donde estaban muy agradecidos a la monarquía de Armenia, pues un antepasado de León cedió las reliquias de Santa Tecla, patrona de la ciudad. pero no consiguió de él apoyo para una nueva cruzada. Después marchó a Castilla donde se dice que Juan I salió a su encuentro. El primero en bajar del caballo fue León V, pero inmediatamente Juan I hizo lo propio, como queriendo indicar que se encontraba con un igual.

Beatriz de Portugal
El monarca castellano se acababa de casar en segundas nupcias con Beatriz de Portugal. Se encontraba feliz y en un alarde de generosidad (como pocos ha habido en la historia) accedió a regalar una parte de su reino a León V. Como señal de agradecimiento por haber mantenido la fe cristiana en un territorio constantemente amenazada por el islam. Le concedió el señorío de Madrid, Andújar, Guadalajara y Villareal (hoy, Ciudad Real) y una renta de 150,000 maravedíes (una fortuna para la época).

León V de Armenia, fue coronado entonces como León I de Madrid y se instaló en el Alcázar, el mismo lugar donde ahora se sitúa el Palacio Real. Tenía intención de construirse una vivienda digna, asi que mandó reformar las torres. Se proclamó también alcalde y bajó los impuestos sin despedir a nadie. Se dice de él que paseaba sin escolta por las embarradas calles de Madrid.
 
Los madrileños mayoritariamente estaban en contra de este rey extranjero, por lo que escribieron pequeñas coplas que decían: «Dicen que de la Armenia nos viene un señor, guárdenos Dios de tan real favor» o «si la villa fuera silva la guardaría el León. Mas es tierra castellana, no queremos tal señor». Para contentar a los madrileños Juan I de Castilla firmó una clausula en la que decía que el territorio había sido cedido a León, pero no a Armenia, por lo que a la muerte del rey el territorio del reino madrileño volvería a ser parte de Castilla.

El problema es que aunque a León I le gustaba su nuevo reino añoraba el que había sido suyo, el reino de Armenia de Cilicia, asi que decidió marcharse de nuevo a pedir ayuda a otras cortes europeas. Visitó Santiago de Compostela, y más tarde el reino de Navarra, Aragón, Lérida, Tortosa y después Francia y más último Inglaterra.

En París, se entrevistó con Carlos VI de Francia, pariente lejano suyo, donde el rey francés le cedió el castillo de Saint-Ouen y le dió más dinero.Pasó los últimos años de su vida intentando poner paz entre ingleses y franceses en la Guerra de los 100 años, con la intención de que aparcaran sus diferencias para unirse en una nueva gran cruzada (y de paso recuperar Armenia claro).

León V
El 13 de abril de 1391 las Cortes de Madrid destituyeron al rey, pero le permitieron conservar su pensión vitalicia. El ya exrey de Madrid se marchó a Barcelona y de allí a París donde moriría el 29 de noviembre de 1393. Fue enterrado en la basílica real de San Denís, pero su cuerpo se perdió durante la Revolución Francesa en 1789. Su magnífica tumba todavía existe y se puede visitar.

Se sabe que una pareja estuvo paseándose por Pamplona y Olite haciéndose pasar por hijos de León, y titulándose “reyes de Armenia” aunque hacía tiempo que ese reino había dejado de existir.

El rey de Castilla, Enrique III, para asegurarse que Madrid no volvería a separarse mandó construir en un lugar de caza una nueva residencia: El Pardo. Desde entonces hasta hoy ha sido residencia oficial de los gobernantes de España, incluyendo recientemente a Felipe VI, Juan Carlos I o Francisco Franco.

lunes, 29 de mayo de 2017

El Punto Nemo

Si estás pensando en alejarte del mundo, éste es el sitio indicado. Estarás en medio del Océano Pacífico y difícilmente verás a nadie. No es un “lugar” propiamente dicho, sino un punto útil para científicos, exploradores y aventureros. Se llama Punto “Nemo” en honor al Capitán Nemo de la novela de Julio Verne “20.000 leguas de viaje submarino” y como “Nemo” quiere decir “nadie” en latín, resulta un nombre de lo más apropiado. También se lo conoce como el “Polo oceánico de inaccesibilidad”. En ese punto del Océano Pacífico, además, la profundidad es de 3.700 metros.

Está equidistante 2.680 kilómetros de tres lejanas islas: Si vamos hacia el norte encontraremos la Isla Ducie, una de las islas Pitcairn; si nos dirigimos al noreste llegaremos a un islote de la Isla de Pascua llamado Motu Nui y hacia el sur una isla llamada Maher que pertencece a la Antártida.

Encontrar este Punto Nemo no fue nada fácil. Se consiguió en 1992 gracias a la tecnología moderna y al ingeniero croata-canadiense Hrvoje Lukatela que incorporó a un programa de computación de cálculo de coordenadas la forma elipsoide que tiene La Tierra para lograr una mayor exactitud. Este polo de inaccesibilidad está calculado de tal manera que, aunque podría cambiar por la erosión de la costa o una medición aún más certera, no variaría más allá de unos metros.

isla Lincoln de la novela La isla misteriosa
Hrvoje Lukatela, es un lector de Julio Verne y se percató de una de esas misteriosas casualidades, o mejor dicho, causalidades a las que nos tiene acostumbrado el abuelo Verne. Si el capitán Nemo, quisiera aislarse del mundo buscaría una isla cercana a este punto del océano. Y así lo hizo Verne, ya que la imaginaria isla Lincoln de la novela La isla misteriosa (publicada por entregas desde 1874 y en formato libro en 1875) estaba relativamente cerca de este punto, exactamente en el Pacífico Sur, a 34º, 57’ de latitud sur y 150º, 30’ de longitud oeste. ¿Dónde está el misterio?, pues que el Punto Nemo no pudo ser definido hasta los estudios del citado Lukatela, exactamente en 1992.

Otra de las curiosidades del Punto Nemo es que, aunque parezca imposible, algunas veces los astronautas que gravitan en el espacio son los humanos que están más cerca de él. La Estación Espacial Internacional que orbita La Tierra está a entre 330 y 410 Km. de la superficie, mientras que el primer lugar habitado está a 2.700 km. del Punto Nemo.

BLOOP

 En 1997, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (cuyas siglas en inglés son NOAA) detectó un sonido submarino de ultra-baja frecuencia de origen desconocido. En la época de la guerra fría, la marina de EE.UU. había dispuesto millares de micrófonos submarinos con el objeto de detectar posibles incursiones de los submarinos soviéticos.

Durante varios días del verano de ese año, los micrófonos, incluso los más alejados, detectaron un sonido potentísimo que bautizaron con el nombre de Bloop, y claro, este sonido se produjo en esa zona del Pacífico Sur donde se encuentra en Punto Nemo. Aunque la explicación más lógica llevó a los científicos a pensar que los sonidos podían ser el resultado de unos terremotos de hielo causados por el resquebrajamiento de grandes icebers, la verdad es de que nunca se dio una explicación cerrada del asunto.

También se habló de calamares gigantes o ballenas aún más grandes que la conocida ballena azul. Como ven, todo muy verniano, pero los seguidores de H.P. Lovecraft, también tienen su predicamento en esta historia. Resulta que cerca de este punto, el escritor de Providence situó la ciudad sumergida de R’Lyeh, que aparece en la novela La llamada de Cthulhu (1926). ¿Y cómo se comunican las entidades mitológicas de esta ciudad? Sí, con sonidos de ultra-baja frecuencia.
 
Un cementerio espacial

Esta lejanía de cualquier zona habitada ha hecho que las agencias espaciales de América, Europa y Japón lo utilicen como cementerio espacial. A sus aguas fueron a parar, entre otros fragmentos de satélites, los restos de la famosa Estación Espacial Mir. Los peces han convertido la chatarra espacial en su hábitat, como si fueran restos de un naufragio.

Escasa variedad de vida.


Según el oceanógrafo Steven D’Hondt, de la Universidad de Rhode Island en Narragansett, en el Punto Nemo realmente no están dadas las condiciones para que haya mucha diversidad de especies.

Eso se debe a que está dentro del Giro del Pacífico Sur, una enorme corriente giratoria limitada en el este y oeste por Sudamérica y Australia, en el norte por el ecuador y en el sur por la fuerte Corriente Circumpolar Antártica.

Las aguas dentro del giro son estables con una temperatura en la superficie de 5,8°C en el Punto Nemo, según datos de los satélites de la NASA. La corriente bloquea la entrada de aguas más frías ricas en nutrientes. Además, como la región está tan aislada de masas de tierra, tampoco el viento transporta mucha materia orgánica.

Como consecuencia, hay poco alimento y, al no haber material que caiga como “nieve marina”, el fondo también está sin vida. D’Hondt la describe como “la región menos biológicamente activa del océano en el mundo”.

Por si alguien quiere perderse de verdad ponga estas coordenadas en su navegador, eso sí, llévese por lo menos un flotador:
POINT NEMO: 48º 52’ 36’’ S, 123º 23’ 36’’ W
En decimal: -48.876667º, -123.393333º

jueves, 18 de mayo de 2017

En la mitología germánica se describe la existencia de ninfas que habitan en los ecosistemas de agua dulce, en ríos, fuentes, estanques, manantiales, pozos, arroyos y lagos. Su equivalente en la mitología grecolatina son las náyades. Las ninfas teutonas son mujeres-pez sin cola, que tienen el cuerpo cubierto de escamas azuladas o verdosas, de tonos marinos. Sus manos y sus pies son palmeados, una adaptación que les facilita su desplazamiento acuático, pero que no les impide que pueden caminar y respirar fuera del agua.


Su papel dentro del folclore no está del todo esclarecido, se nos representan como criaturas traviesas sin una intención perfectamente definida en relación al bien y al mal. Sus diabluras van desde un inocente chapuzón en un río hasta hacer zozobrar una embarcación de pescadores.
La maldición de Ondina

Las leyendas arias nos cuentan que estos seres estaban laureados con la inmortalidad, un privilegio que se perdía en el instante en el que la ninfa diese a luz un vástago fruto de su unión con un mortal.

Pues bien, uno de los mitos germánicos narra la existencia de Ondina, una ninfa de una belleza sobrecogedora que se prendó de un apuesto caballero llamado sir Lawrence, con el que acabó desposándose. El día en el que se celebraron las nupcias el mortal le prometió: «que cada aliento que de mientras estoy despierto sea mi compromiso de amor y fidelidad hacia ti».


Pasado un año de matrimonio la ninfa alumbró una bella criatura. A partir de ese momento, en cumplimiento de las leyes que regían el destino de las ninfas, su perpetuidad se vio truncada y, con ella, la belleza de la que hacía gala. Sus sinuosas curvas se evaporaron y en su rostro comenzaron a aparecer sendas arrugas.

Cierto día, mientras la ninfa paseaba entre las mieses, cerca de los establos, sorprendió a sir Lawrence durmiendo en el regazo de otra mujer. Ondina se apresuró a despertarle y maldecir su existencia: «me juraste fidelidad por cada aliento que dieras mientras estuvieses despierto y acepté tu promesa. Así sea. Mientras te mantengas despierto podrás respirar, pero si alguna vez llegas a dormirte, morirás». Sir Lawrence estaba condenado a mantenerse despierto, algo que resultaba a todas luces imposible. El mortal no tardó en ceder al agotamiento y quedarse dormido, no despertando jamás. La maldición de Ondina se había cumplido.


Una enfermedad rara

Lejos de ser una bonita leyenda, la maldición de Ondina existe en los tratados de Medicina Interna, se trata de una enfermedad rara que recibe el pomposo nombre de «hipoventilación central primaria». Se estima que esta patología afecta en Estados Unidos a, aproximadamente, 1 de cada 10.000-15.000 nacimientos.

La maldición de Ondina se caracteriza, a grandes rasgos, por la existencia de un control anormal de los sensores cerebrales que regulan la ventilación pulmonar, en ausencia de una enfermedad evidenciable. Esta anomalía se debe a un trastorno genético causado por una mutación en un gen localizado en el cromosoma 4.

Respirar es un reflejo automático, natural e innato, ninguno de nosotros tenemos que preocuparnos por recordar que tenemos que respirar. Esto se debe a que en nuestro cerebro disponemos de unos sensores que se activan cuando el nivel de oxígeno en nuestra sangre es bajo. Pues bien, en los pacientes que tienen la maldición de Ondina este mecanismo fisiológico no funciona de forma correcta.


Se trata de una enfermedad crónica que puede manifestarse en cualquier momento de la vida. En cuanto a su gravedad, afortunadamente, no todos los pacientes se mueren cuando se duermen, debido a que existe un amplio abanico. En las formas más leves los pacientes tienen un sueño poco reparador, debido al déficit de oxígeno en sangre; mientras que en las formas más graves es preciso que los pacientes duerman con un aparato de presión positiva, una forma de soporte ventilatorio mecánico que se aplica a través de una mascarilla, y que les facilita la ventilación pulmonar mientras duermen.

martes, 16 de mayo de 2017

J’ba Fofi

Pronunciado “ch ba fuu fii” de acuerdo con la entonación española, el término significa literalmente “araña gigante” en el idioma nativo de la región. Hace referencia a una especie de tarántulas particularmente grandes cuya envergadura, de acuerdo con la leyenda, está entre metro y medio y dos metros de extremo a extremo de las patas.

Dichas arañas son capaces, gracias a su inmenso tamaño, de cazar a todo tipo de animales, desde lagartos y aves hasta leopardos, antílopes, monos y cocodrilos, pasando, según el testimonio de varias tribus y algunos misioneros, por seres humanos.

J’ba Fofi se a visto los bosque que rodean el Lago Nyasa
Las redes de la araña recorren la selva en dirección a una especie de “trampa subterránea” tan conocida en estos animales, que consta con una especie de “tapa” que puede abrirse y cerrarse desde adentro, encerrando a la desprevenida víctima con el monstruo. De acuerdo con los testimonios, el veneno del animal es particularmente potente y puede acabar en minutos (horas, como máximo) con la vida de una persona.

Avistamientos de la criatura

Tamaño de la J’ba Fofi
Se reconocen dos avistamientos importantes de la supuesta araña gigante del Congo: uno en 1890 y un en 1938. Desde entonces todo lo que tenemos es una serie de relatos inconexos, leyendas regionales y avistamientos por parte de misioneros y nativos que suelen ser confusos.

El primer avistamiento, en 1890, fue realizado por un Gentleman inglés llamado Arthur Simes, quien se encontraba explorando las costas del Lago Nyasa en la actual Uganda en ese año.

Varios de sus hombres comenzaron a enredarse en unas redes pegajosas que estaban adheridas al suelo y no pasó mucho tiempo cuando 2 arañas de más de un metro de envergadura salieron de la densa selva y los picaron.

Simes fue capaz de asustarlas usando su arma (aunque según dijo, no logró herir ninguna), pero sus hombres entraron en un fuerte delirio y murieron a los pocos minutos sin que él pudiera hacer nada para evitarlo.

Reginald y Margurite Lloyd
El segundo caso, en 1938, ocurrió cuando una pareja de colonos de Rhodesia, Reginald y Margurite Lloyd, que se encontraban explorando las regiones del entonces llamado Congo Belga se encontraron con una criatura extraña en el camino.

Originalmente pensaron que era un felino y detuvieron su vehículo para dejarla pasar, pero pronto notaron que eso no era ningún felino.

Se cuenta que la araña cruzó demasiado rápido para poder fotografiarla, y la Señora Llyod quedaría tan impresionada con la experiencia que le exigiría de inmediato a su marido el volver a su nativa Rhodesia.

¿Podría existir una de estas criaturas?

Aunque no lo parezca, lo que sabemos del mundo animal indica con vehemencia que una araña de estas dimensiones titánicas difícilmente podría existir. Las razones son fundamentalmente 2: el sistema respiratorio y el problema del exoesqueleto.

En primer lugar, están los pulmones. Las arañas que conocemos no tienen pulmones como los de los mamíferos o las aves, sino unas estructuras llamadas “pulmones en libro” que absorben el oxígeno disponible de manera menos eficiente.

Aunque esto no es un problema para una araña pequeña, al alcanzar el tamaño de un gato pequeño esto ya se convierte en un serio problema pues requiere una altísima cantidad de oxígeno en la atmósfera. En el Carbonífero, la edad de los gigantescos bosques, las arañas apenas si superaban el tamaño de un perro mediano hoy día.

El problema del exoesqueleto tiene que ver con el tamaño: a medida que crece una araña requeriría un exoesqueleto más y más resistente (es decir, más grueso), y el aumento del esqueleto sería desmedido con respecto al tamaño total de la araña. Esta es la principal razón por la que no existen artrópodos terrestres gigantes: en el caso de los cangrejos, el famoso cangrejo cocotero se calcula como el más grande que podría existir.

cangrejo cocotero
La evolución puede ser capaz de solucionar estos problemas. Ya sea desarrollando un sistema respiratorio que aproveche a plena capacidad los “pulmones en libro” y creando una estructura más resistente a partir de otras proteínas, teóricamente una araña así podría existir.

Pero hay una gran diferencia entre decir que podría existir y decir que verdaderamente existe: de ser real sería un animal sin ningún tipo de pariente cercano.

Si queremos creer en los avistamientos, esta es la única hipótesis viable. Un pariente cercano de las arañas de gran antigüedad: el único descendiente de su raza y que maneja una biología que nos es desconocida. Sería un verdadero fósil viviente de las selvas del Congo, que lleva oculto millones de años del resto del mundo.

Suena bien, pero hasta que no tengamos pruebas fehacientes, lamentablemente la ciencia se opone a la existencia de la mítica araña gigante.

martes, 9 de mayo de 2017

A mis Abuelos



Lo lamento por aquellos que esperaban una entrada sobre misterio y leyendas, después de tiempo seria lo propio. Pero a veces acontecen cosas en la vida, que te empujan a realizar este tipo de actos. No se trata de publicitar la pena de una persona, si no servir a modo de recordatorio para el futuro, para que no olvidar unas lecciones en la vida, que solo las puede dar el momento.

En el día de hoy he perdido a alguien importante, y es que ha partido hacia el otro lado mi abuelo materno. Hace tiempo ya lo hizo el paterno, y con él se llevó muchos recuerdos, risas y lágrimas. En el día de hoy le ha toca a otro extraordinario hombre, que a pesar de su fallos, lleva una lección de vida de la que nunca aprendí lo suficiente. Es algo de lo que me lamentare, hasta el momento que me toque a mí iniciar viaje.

Ahora solo quedan recuerdos, recuerdos que fueron de risa tiempo a atrás, y que a día de hoy, por las circunstancias, solo provocan dolor. Pero es en esas memorias donde está el verdadero aprendizaje que estos hombres me dieron. Y por eso la entrada en este blog, para que queden en  mi archivo como un conocimiento más, que el ajetreo de los días venideros no borren estos pensamientos de aprendizaje, pues son lecciones que atesorar.

Inocencia propia de un niño


Mi abuelo paterno era un hombre tradiciones antiguas, de los que nadie podía sentarse en su asiento sin su permiso, de los que salían a trabajar por el día y volvían de noche, un patriarca de libro. Recuerdo su gran mostacho, pero sobre todo, su sonrisa a la cual le faltaba algún diente.
Si intento traer un recuerdo de él a mi mente, siempre acude el mismo. 

No tendría ni 8 años cuando mis padres decidieron que viajáramos a Toledo. Por aquella época, mi mente de niño estaba bombardeada por una imagen menos cultural. Los anuncios donde te vendían a bombo y platillo juguete + hamburguesa.

 Estábamos a punto de volver a nuestra casa, después de un cansado día de recorrer calles y monumentos, cuando allí estaba el oasis que mi infantilmente había construido. Insistí e insistí, llore, patalee y me queje como solo un infante puede hacerlo, pero solo recibí la negativa de parte de mis padres. 

Pero mi abuelo era distinto, y no lo dudo un momento, me cogió de la mano y como un explorador que se adentra en algo nuevo, entro en el local y pidió un menú infantil sin saber ni siquiera lo que era.

 Lo siguiente fueron risas y sonrisas al ver con que gusto me lo comía, y como un crio intentaba informarlo de lo maravilloso que era todo aquello. Una risas inocentes, llenas de amor y de la pureza propia de un anciano que había vuelto a ser niño de la mano de otro.

 Aún recuerdo, cuando el alzhéimer estaba a punto de llevárselo, como le susurraba al oído “Recuerdas el día de la hamburguesa abuelo” y él sonría tímidamente mientras asentía con la poca fuerza que le quedaba.

De ti aprendí que la tradición nunca debe estar reñida con las ganas y la inocencia de un niño por aprender cosas nuevas. He aprendido a ser feliz con poco. He aprendido a sorprenderme con lo que algunos considerarian una tonteria. A saber que un pequeño acto, que para alguien puede ser simple, para otra persona puede ser todo un mundo. Solo espero que llegado el momento, pueda sonreírle a mis nietos, con la misma pureza que lo hacías tú, y sentir la misma alegría ante los nuevos conocimientos que intenten darme.

Duro como una roca


Mi otro abuelo era distinto, un hombre de campo, cuadriculado en algunas ideas, llevando las palabras respeto y tradición hasta niveles propios de sus años de juventud. De esos que no se podía tocar la tele si él no te daba permiso, y no te lo daba. De los que los hombres no lloran, de los que hay que ser duro como las rocas, de los que las cosas nuevas son tonterías y absurdeces, de los que puede haber allí fuera que te interese tanto ver. 

Pero con el también hay un recuerdo, uno que no es el primero, pero que se impone por encima de todos ellos. 

Corrían los 90 y por aquella época mi fervor por los videojuegos era extremo, solo limitado por las escasas posibilidades de adquirir las últimas novedades por la región donde vivía. Pero se produjo una de esas paradojas del universo, y en una tienda de la localidad, vino a recaer unas copias del último juego que había salido. Recogí mis escuetos ahorros y me disponía a partir a comprarlo, cuando un acompañante me fue impuesto, mi abuelo. La distancia fue corta pero llena de reproches a gastarme el dinero en algo tan poco importante como un “cacho de plástico”.

Una vez entre en la tienda, la decepción me acompaño, pues el comerciante se negó a vendérmelo por cuestiones de reserva. Entonces, la actitud de mi abuelo cambio, y paso a ser un luchador mano a mano por algo que a él le parecía absurdo. No consigo recordar que fue lo que le dijo exactamente, no sé qué cara le puso, pero tras una conversación de unos minutos, no solo me vendió el juego, me lo rebajó.

Una vez en la calle, le pregunto el porqué, mi abuelo no me miro, solo dejo escapar un “Si es importante para ti, no importa lo que yo piense, solo que a ti te hace feliz”. Contado así, parece que mi abuelo era marcial, duro, inamovible, pero lloro muchas veces, y por cosas que merecía la pena llorar.

De ti aprendí a mantenerme duro como una roca ante las adversidades del destino. Para, a la misma vez, servir de asidero para aquellos que no pueden mantenerse firmes ante los temporales de la vida. He aprendido a llorar por el dolor de lo importante, he aprendido a luchar por lo que me hace feliz apesar de lo que digan los demas...

He aprendido a sentirme orgulloso cuando me dicen -“Te pareces a tu abuelo”-.

A día de hoy os habéis ido los dos, me habéis dejado huérfano de conocimiento y con ganas de más de vuestras historias. Quiero volver a escucharte decirte aquello de “Dile a tu abuela que te fría un huevo”. Quiero verte reír cuando te explicaba cómo funcionaba la game boy. Quiero volver a montar en aquel viejo Seat 1500. Quiero que me llames para preguntarme si puedo pasarme a ver qué le pasa a la tele. Quiero verte de nuevo fumar aquellos enormes puros. Quiero ver tu sonrisa de nuevo ante las carantoñas de tu bisnieta…

Solo me queda el dolor de mis recuerdos y el deseo de que estéis bien allí donde habéis ido. Nos veremos algún día, eso sin duda, espero que llegado el momento os sintáis orgullosos de lo que aprendí y de lo que enseñe.

Os quiero Abuelos y os voy a echar mucho de menos.